a lucha por preservar las secoyas gigantes de la Sierra Nevada de
California empezó a finales del siglo 19 cuando el fundador del Sierra
Club, John Muir, solicitó y obtuvo el establecimiento del Parque
Nacional de las Secoyas. Más de 100 años después, el Presidente Clinton
estableció el Monumento Nacional de las Secoyas Gigantes para proteger
a casi la mitad de las secoyas gigantes que existen. Pero estos
monumentales árboles siguen estando amenazados. Miles de excursionistas, jinetes, pescadores, cazadores y
esquiadores visitan el Monumento cada año. Estos soberbios bosques
sirven de hábitat para el búho moteado de California, el martin
pescador del Pacífico, e infinidad de otras especies animales y
vegetales. Sin embargo, el nuevo plan de gestión del Servicio Forestal
incluye extensas explotaciones madereras en el Monumento bajo el
disfraz de "protección contra incendios."

El Parque Nacional de las Secoyas, adyacente al Monumento, ofrece
una opción más sensata. El Parque está restaurando el ecosistema de las
secoyas gracias al cuidadoso uso de los incendios controlados y la
práctica conservadora de eliminación de árboles pequeños.

Durante las últimas décadas el Servicio Forestal han progresado
considerablemente en devolver el ciclo de incendios naturales a este
ecosistema y en aumentar la regeneración de las secoyas, al tiempo que
ha evitado explotaciones madereras dañinas. El mismo sistema de gestión
debe aplicarse en el Monumento. Es por ello que el Sierra Club ha
solicitado que el Servicio de Parques Nacionales se haga cargo de
gestionar el Monumento.